HEMEROTECA :: 05/03/2010
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ALCANTARILLA
Por Mª José Gomariz Lozano
Última actualización 04/03/2010@21:51:40 GMT+1
El pasado viernes 26, el Centro Cultural Infanta Elena volvió a acoger una representación de gran calidad artística con una cuidada puesta en escena. ‘Casa de Muñecas’, de la compañía murciana Doble k Teatro, consiguió acercar hasta el escenario local a más de un centenar de vecinos que compartieron los sufrimientos de Nora Helmer, la joven esposa fiel capaz de hacer cualquier cosa para conseguir que su marido superara una enfermedad.
Algo más tarde de las 21.00 horas, un secreto guardado durante años sería desvelado a los alcantarilleros presentes en el Infanta Elena. Nora Helmer, la protagonista de la obra encarnada por Inmaculada Rufete, conmovió a todos los presentes, puesto que es tratada por su propio esposo como una muñeca incapaz de pensar por sí misma.

El secreto de una historia
La historia comienza en un periodo festivo, la Navidad. El marido de Nora, Torvald, llega con buenas noticias a casa, van a nombrarle Director del banco con la llegada del Año Nuevo, lo que supondrá un desahogo económico para la familia, sobre todo para Nora.

Al cabo de unos días, reaparece una amiga de la infancia de Nora, Cristina Linde, a quien cuenta cómo han sido sus ocho años de matrimonio y un secreto que guardaba férreamente. La joven Nora le dice que durante el primer año de su matrimonio tuvieron que marchar a Italia para que trataran la enfermedad de Torvald y que, para ello, tuvo que pedir un préstamo a Krogstad, falsificando la firma de su difunto padre.

El abogado, al darse cuenta del engaño y al conocer la intención del marido de Nora de despedirle, acude a su casa para chantajearla y pedirle que medie para que su marido no lo destituya, a no ser que quiera que se conozca lo ocurrido.

Así, la joven esposa, que había hecho todo por amor, se encuentra entre la espada y la pared. Nora intenta hablar con su marido, pero él, preocupado únicamente por su imagen pública, no hace caso de sus palabras y manda una misiva a Krogstad en la que se le informa de su inminente despido.

Cristina Linde, la mediadora
Ante la angustia de la joven, su amiga Cristina Linde decide hablar con el abogado para que cese en su empeño de desvelar el secreto. Linde se cita con el abogado en la casa de los Helmer.

Tras muchos años, los dos jóvenes vuelven a verse. Una profunda historia de amor les unía, pero por cuestiones económicas no habían podido estar juntos. Tras los reproches y una larga charla, el abogado cede, entrega el papel que acusaba a Nora de falsificación y se marcha con Cristina.

Pasada la Navidad, Torvald lee una carta que Krogstad le había mandado tras el despido furioso y en la que narraba todo lo sucedido. El marido empieza a insultar a Nora. La acusa de haberle manchado su reputación y le dice que todo ha acabado, pero seguirá en casa aparentando que son un matrimonio feliz. Es entonces cuando Nora se da cuenta de la clase de marido que tiene y decide poner fin a la falsa que había estado viviendo hasta el momento.
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